India 2008

En estos días en que la India se ha hecho tristemente famosa por motivos nada agradables, he decidido retomar la labor de seleccionar y editar las fotos que realicé hace ya casi cinco años. Y es que mi estancia en el país durante un mes fue apasionante. El viaje coincide con un año de grandes cambios para mi y lo recuerdo como algo especial, ahorré dinero, dejé el trabajo, me fui de casa, compré una cámara y pensé que eso de trabajar de fotógrafo era factible si me lo tomaba en serio. Por aquella época Bordons y yo empezamos a pensar que podíamos ofrecer algo, dar nuestra propia visión de lo que podía ser una boda. Nunca habíamos hecho bodas por lo que la primera que nos saliera, evitaría los clichés y tópicos habituales en cierta parte de este sector... aunque solo fuera por desconocimiento. Estamos preparando un artículo en el que os enseñamos esa primera boda, estad atentos.

Partimos de Barcelona hasta Helsinki y de ahí a Mumbai, Mangalore, el fabuloso estado de Kerala, los campos de té de Munnar, el inmenso estado de Tamil Nadu, Delhi, Agra... Los recuerdos se amontonan desordenados (la idea de llevar una agenda a Vietnam no se me volverá a olvidar!), pero hay momentos imborrables.

Por aquel entonces no estaba muy suelto haciendo fotos a extraños por lo que tengo la sensación de que podría haber hecho muchas más fotos y mucho mejores. Sin embargo el recuerdo sigue siendo lo bastante intenso como para replantearme un viaje de vuelta para disfrutar al máximo de todos los sentidos.

Consejos:

Viajar en un tren de largo recorrido; disfrutar de la comida más espectacular, colorida y sabrosa que puedas imaginar; huir del falso misticismo muy de moda entre los turistas; visitar pueblos alejados en los que no haya nada que ver salvo a los propios habitantes; ver el Taj Mahal al amanecer desde el otro lado del río Yamuna; ir al cine a ver alguna película ininteligible en indi... y mil cosas más.

Os dejo con las fotos.

El mejor día de todo el viaje, sin ninguna duda, fue uno que decidí caminar a través de unos campos en mitad de ninguna parta hasta que topé con una familia que me invitó a su casa. Tan solo sabían hablar tamil por lo que nos comunicábamos con un vocabulario inglés-tamil. Me ofrecieron leche fresca recién ordeñada y arroz, muy entrañable.

Como de costumbre no me hice ninguna foto durante el viaje por lo que en el avión de vuelta decidí hacerme esta :)